3.8.10

El Zapillo



El rumor de las olas se funde con el murmullo humano de las familias en la playa. Largos y eternos atardeceres al sol de julio y agosto. Niños difíciles y descuidados, padres ausentes, mujeres populares. Patulea de gente. Desconchados y oxidados edificios hastiados de salitre y viento. Mucho viento. Eso es El Zapillo.

El Zapillo es el barrio playero de Almería. Pero no hablamos de un barrio playero "turístico", por así decirlo, con hotelitos, casas airosas y bonitas calles. No. Pese a que el barrio es uno de los polos turísticos de la ciudad actualmente (en verano), durante muchos años ha sido una zona humilde y peculiar, un barrio playero como digo, pero playero de pescadores, hombres que dejaban su barca en la arena, arena que llegaba hasta los portales de las casas cuando aún no habia paseo marítimo y desembocaban en la playa las boqueras de la rambla que desaguaba cerca de allí.





Durante años El Zapillo ha sido un barrio de casas bajas bastante modestas, con varias calles incluso sin asfaltar, entre el Cargadero de Mineral y la Central Térmica, al sur de la más lustrosa Ciudad Jardín y separado del resto de la ciudad ("Almería", llama mucha gente zapillera al centro de Almería, entre ellas mi abuela, que no es del Zapillo ) por la vía del tren. Hoy día sigue estando separada de la ciudad por la vía del tren (escasamente transitada, por otra parte), pero ya no es aquel humilde barriucho entre cañaverales, barcas y boqueras. Sigue habiendo gente humilde y digamos "popular", del pueblo llano, pero la situación no es tan miserable como antes. El desarrollo ha sido espectacular en 25 años.

Quedan sin embargo los vestigios más notorios: la arquitectura del propio barrio; El Zapillo en si es bastante feo, hay que reconocerlo, ya que es una mezcla de casitas bajas recuerdo de los 40, 50 y 60 (entre ellas la de mi padre) , torres desvencijadas en primera línea de playa (y tapando todo lo anterior) y encima una avenida muy transitada que lo cruza por el sur, muy cerca del mar. Las calles siempre están sucias y parece que los zapilleros son los almerienses más guarros, desde luego...yo creo que rivalizan con los vecinos norteños de las 500 Viviendas (de Franco), en zafiedad y en gentuza (no todo el barrio es asi, desde luego,pero hay una parte) . No parece una zona muy atractiva, que digamos. Pero ahí esta, ahí estaba hace 50 años y ahí sigue, casi igual.La gente sigue viniendo, mucha gente que vivía sigue viviendo allí y pocas cosas han cambiado.



Hace unos 18 años se inauguró el Paseo Marítimo que venía a simbolizar como el definitivo adelanto, la confirmación de que el Zapillo era claramente el barrio turístico-playero de Almería (el otro barrio marinero de la ciudad, tiene poco de turístico: Pescadería). Ah, ¡el paseo!. Sus losas rojas y blancas, las mismas desde entonces, me traen grandes recuerdos infantiles, de paseos, helados a la tarde, amiguetes y puestos de baratijas. Un agradable recorrido al son del griterío de la gente y con el negro mar de fondo y las luces de las torres (si es de noche) o con el murmullo humano de la playa, si hablamos de día o de tarde.

Hablaba antes de "mucho viento". Ciertamente el Poniente pega fuerte en ocasiones en El Zapillo. Resulta atrayente y hasta relajante ver olas grandes chocarse y chocarse contra la orilla...claro que lo que no relaja es el incesante viento en la calle y en la casa, colándose por las ventanas y dando portazos...el viento.

El Zapillo ha sido durante 25 años (toda mi vida, que se dice pronto: 25 años ya)mi sitio de veraneo, con todo lo que ello conlleva: situaciones playeras, familiares, experiencias, primeras veces...Tiene muchos defectos e inconvenientes. A veces es lo peor. Pero también aspectos buenos y buenísimos; difícilmente se puede mejorar un baño en sus aguas, a veces muy limpias, a veces sucias, tras pasar por la turbia y poco fiable arena, con la ciudad al fondo, el puerto en primer plano, y la mole anaranjada de la Sierra de Gádor encima ("Almería es un cubo de cal arrojado al pie de una montaña gris", que dijo Brenan hace 90 años). Un baño ante un eterno atardecer ( a tus atardeceres rojos se acostumbraron mis ojos como el recodo al camino...) es insuperable. No es Benidorm, Marbella, Ibiza, Palma, Sangenjo, Isla Cristina,La Manga, Lloret de Mar, Almuñécar o Canarias. Ni falta que hace.


3 comentarios:

  1. Me gusta mucho este post. Conozco perfectamente las sensaciones descritas en él.
    ¡Muy bueno!

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  2. Muy bueno y excepcional por lo poco que se encuentra sobre este lugar encantador. Vivi de 1957-1960 en el Zapillo y nunca lo olvidé

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  3. El mar estaba presente en nuestras vidas. Normal, vivir en un lugar de la costa y tener la suerte de residir a pocas decenas de metros de la playa era ya de por si sólo una tentación. Además, en aquel lugar el verano duraba por lo menos nueve meses en los que te podías bañar sin miedo a que te faltara sol o no hiciera calor. Las playas eran inmensas y si durante los meses de julio y agosto se llenaban un poco de almerienses que disfrutaban de sus vacaciones, el resto del año nos pertenecían. Los únicos que repartían la playa con nosotros eran los pescadores que salían a faenar en barcas pequeñas de remos y se metían mar a dentro buscando los bancos de pescado. Algunas veces, los peces se encontraban cerca de la orilla y entonces, aquellos hombres de piel negra quemada por el sol que les castigaba todo el año, lanzaban sus enormes redes, y a mano, desde la orilla, tiraban de ellas para arrastrar un máximo de pescado hasta la playa.
    Era espectacular verlos trabajar sin descanso hasta que llegaba finalmente la red a la arena, unas veces con poca pesca para tanto trabajo y otras con una maná enorme. En los dos casos los pescadores no ganaban mucho dinero. Si había poco pescado apenas les daba para comer y si había mucho, como faltaban clientes, el pescado se podría en la playa o se lo regalaban a la gente más modesta. Eran los pescadores gente humilde, sus ganancias les permitían simplemente seguir sobreviviendo en un mundo donde casi todos eran pobres.

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