Me encanta la prensa. Como fiel lector de periódicos en versión impresa, al recurrir también a la web, una de mis páginas habituales, hojeada cada día un buen número de veces es Libertad Digital, desde 2004. Uno de sus mayores responsables es el polémico Federico Jiménez Losantos, con quien tengo algunas opiniones en común y otras tantas en desacuerdo. El número de lectores de este periódico virtual es casi igual o mayor que el de detractores. Se caracteriza por informar de las noticias acontecidas, las sabidas y las no sabidas, es decir, las que no suelen decir los medios adictos al régimen del presidente de la Paz. Y por sus artículos de opinión sin pelos en la lengua, posicionándose claramente. Hay quien considera que LD no es imparcial, pero lo cierto es que puede dar estopa a ambos lados, si bien es cierta la inclinación declarada hacia el conservadurismo. Por otra parte, otros medios de distinto cariz como El País, Público, La Sexta, el Avui o el Gara tienen una línea editorial bien definida y nadie se rasga las vestiduras. La eterna buena imagen de la izquierda, en España. Que sea considerado más demócrata y tenga mejor cartel defender y apoyar a Otegui y Bildu en vez de Aznar (por ejemplo; o a la Cuba de Castro en vez de a Israel) es para hacérselo mirar. En fin.
Estos últimos días anda latente un debate entre varios colaboradores de la web, relacionado con el franquismo y sobre su defensa o no desde posiciones liberales, democráticas. En LD publica desde hace un tiempo Pío Moa, historiador sin formación conocido por sus peculiares opiniones sobre la II República, la Guerra Civil y el Franquismo. Moa, quien en su juventud integró las filas del GRAPO y ahora parece Blas Piñar, es alabado por una buena parte del público y abiertamente vilipendiado por la otra buena parte del respetable. Sus libros gozan de una considerable cifra de ventas, desde luego. Siempre ha dicho las cosas sin pelos en la lengua, pero últimamente sus opiniones están cada vez más fuera de lugar, más salidas del tiesto. Tanto que desde el propio periódico han surgido voces discordantes contra sus personales opiniones. Ahora uno de los hombres fuertes de LD, César Vidal, otro a quien he abandonado desde hace un tiempo, se suma a darle una colleja a Moa. Menos mal, porque hacía falta. Me explicaré.
Yo, he de reconocerlo, tengo dos libros suyos. Adquiridos, eso sí, hace ya siete años. Tampoco reniego de ello, porque también considero que el mejor sitio de un libro (sea cual sea) es en la estantería, no muerto de polvo o en la basura. Los libros (sobre la Guerra Civil) me gustaron y, consecuentemente, he seguido a Moa desde entonces en la web. Desde hace unos dos años, menos. También opina de otras épocas como la Edad Moderna o el siglo XIX. Pero estoy cada vez más alejado de sus posiciones.
Es normal que mi pensamiento no sea actualmente el mismo de hace seis o siete años. Respecto de muchos temas. Si antes me identificaba claramente con una posición, muy definida, las lecturas variadas, la contemplación de los hechos y el desarrollo de una propia conciencia y mentalidad, crítica o no, me hacen ir, cada vez más, a una equidistancia de todas las posiciones. Un maverick. Estoy como entre Pinto y Valdemoro, y, aunque tenga una opinión definida y de una cuerda concreta (las personas que me conocen lo saben), no soy como los bueyes que asienten y comulgan con todo. No.
Y con esta polémica no puedo ser menos. Yo sí, soy liberal, de derechas, conservador o como demonios sea -no en todo, ciertamente- , pero desde luego no puedo justificar o defender el franquismo desde una posición democrática o liberal. No. Aún reconociéndole algunos méritos, como la estabilidad del país durante los difíciles años de la Guerra Fría o la creación (directa o indirectamente) de una clase media la cual despolarizó a la sociedad española, no se puede apoyar una dictadura (sea dictadura o régimen autoritario) impulsada al poder desde las armas, sostenida mediante el autoritarismo y la represión, por mucho que la situación fuera peculiar tras una Guerra Civil, y la cual sólo los años y los tiempos van suavizando y aperturizando; desde luego, no es lo mismo el franquismo de los 40 y 50 que el de los finales de los 60 y 70. Entre 1946 y 1973 media un abismo, por poner un ejemplo. Decir como dice Moa que, gracias a Franco hay democracia, que en las cárceles había pocos presos políticos o que desde el liberalismo se puede defender una dictadura que dé estabilidad al país, es descabellado, pienso yo desde mis 25 años. Una dictadura no es defendible, sea de derechas, izquierdas o de centro, si eres demócrata y partidario de la libertad. No.
Posiblemente Franco hubiera pasado de mejor modo a la Historia, dentro de lo posible, si, al concluir la guerra, se hubiera apartado del poder y hubiera hecho posible una vuelta a la democracia, tras los años locos de la República. Porque ni una cosa ni la otra; desde luego la II República no fue una época dorada donde la gente mejoró sus condiciones de vida, ni todos los campesinos recuperaron las tierras, ni las mujeres eran respetadas y alcanzaron cotas nunca vistas, ni las clases populares recitaban a Machado y Hernández, ni los curas eran tiránicos y pedófilos (sin generalizar, por favor) como tampoco las izquierdas fueron pacíficas, la panacea y la única solución , y desde luego no fue la primera democracia de la historia española ni un régimen demasiado loable, porque las posiciones estaban muy polarizadas. La II República vino en mal momento internacional (con la crisis económica y el auge de los autoritarismos y totalitarismos de diverso signo) y desde luego se agravó por la peculiar situación de España arrastrada durante años y años, situación incluso retrotraíble a los años negros de Fernando VII e Isabel II. La España de la II República era, en muchas partes de nuestro país, todavía la España del cacique y el señorito, del magnate monárquico y del campesino y obrero inculto, donde el pistolerismo y el anarquismo radical había calado hondo y no había habido una verdadera regeneración a pesar de la buena época de la Restauración.
Así, pienso, ni la II República fue uno de los mejores momentos de la Historia de España y como tal debió ser salvada a toda costa , vaciando el Banco de España y desvalijando el Museo del Prado, si hiciera falta, y transformando el país en una pequeña Rusia, como defienden unos historiadores; ni considero que Azaña, Negrín o Largo Caballero fueran grandes políticos;
Y desde luego, creo , en la Guerra Civil no hubo buenos y malos. Sólo malos. Personalmente la considero como el momento más vergonzoso de nuestra Historia, donde todo el mundo se llenó de mierda hasta el cuello. Como tampoco pienso que Franco es o fuera ese gran hombre como cantó en otro tiempo Víctor Manuel y suscriben otros autores, pero no por ello creo que se deba volar por los aires el Valle de los Caídos, como desean otros.
Perdonar, sí. Olvidar, nunca. Para lo bueno y para lo malo.
He dicho.
26.6.11
17.6.11
La bóveda eterna

Me encanta viajar. Visitar lugares, pueblos y ciudades. Tengo todavía pendiente una gran ruta por España, desde luego, cuando el dinero sea mi amigo. Aunque fuera de nuestro país, existe una urbe que tengo muy presente. Y más desde que fui en 2005, cuando incluso nos pilló encima todo el fregao del fallecimiento y las exequias del Papa, que ya es casualidad. Hablo, claro está, de la ciudad de Roma, la cual la tengo siempre muy presente como digo, pero que ahora, con el visionado de Los Borgia en Cuatro y un par de asuntos más ha vuelto con fuerza a mi pensamiento y mi corazón. Quién viviera allí...
Desde luego Roma no necesita presentación. Todo lo que dijera aquí de poco serviría. Es una de esas ciudades inmortales (la auténtica Ciudad Eterna, desde luego) mediante las cuales te sientes un poco más orgulloso de ser humano, por así decirlo. Roma es antigüedad, arte, humanidad, historia, todo a toneladas, vida y frenesí, plazas y calles repletas de gente y vías atestadas de tráfico, donde para cruzar de un lado a otro has de tirarte realmente a los coches. Más de tres millones de personas, no siempre del todo civilizadas. Roma es caótica y puede llegar a ser bastante sucia y desordenada. Al fin y al cabo, es la ciudad del Anfiteatro Flavio y del Circo. Pan y circo. El circo de hoy es el fútbol. No soy demasiado futbolero, pero uno de mis equipos del alma es la Roma (Associazione Sportiva Roma) , un club con escasos títulos en su octogenaria historia, un claro ejemplo de una institución con más sentimiento que éxitos. Desde luego no todos los equipos tienen en el escudo a la loba capitolina y visten los colores de la ciudad, el rojo granate y el naranja dorado.
En fin. Roma siempre ha estado ahí. Desde Rómulo y Remo, los Césares, las catacumbas paleocristianas, las invasiones bárbaras, las brumas altomedievales, Miguel Ángel , los Papas pomposos y a veces lascivos del XVI y XVII, el refinamiento neoclasicista y la Unificación de Italia. Los famosos y ajados adoquines de sus calles simbolizan a la perfección el corrido de la urbe. Aunque actualmente se parezca poco a esa ciudad de película italiana de los 50 y 60, tipo La dolce vita; la globalización hace que actualmente Roma sea, curas, cardenales, madamas depredadoras y trattorias aparte, también pakistaníes que te intentan vender un paraguas cuando caen cuatro gotas, puestos de negros vendiendo baratijas en las cercanías de la columnata de Bernini en el Vaticano o chinos quienes, fieles a su carácter, te hacen de todo, como regentar restaurantes supuestamente italianos donde te sirven una pizza bastante discutible. Al menos los propios italianos se siguen ocupando de sus insuperables gelati...qué mejor lugar para tomarte uno de stracciatella que la Fontana di Trevi.
Es francamente imposible quedarse con un solo lugar de Roma. Si hay ciudades con un monumento que justifica casi por sí solo su visita, Roma tiene varios. Muchos. ¿Con cuál me quedaría? ¿Las ruinas del Foro, preñado de historia y política? ¿El maltrecho Coliseo, símbolo de la crueldad humana, con sus gladiadores de charol haciéndose fotos con los turistas? ¿El monte del Capitolio, antiquísimo y renacentista, con su escalinata de Miguel Ángel y su Marco Aurelio de bronce a caballo? ¿Las iglesias barrocamente barrocas, como Il Gesù , Sant´Ignazio o San Luigi dei Francesi, cuando Roma era Caput mundi? ¿La espectacularidad gigantesca de la basílica del Vaticano, o la más pequeñas y coquetas de Santa Maria Maggiore y San Juan de Letrán? (San Giovanni in Laterano, qué bonito es el idioma italiano, desde luego) ¿La Piazza Navona y sus fuentes de Bernini? Pues no. Me quedo con el Panteón. El Panteón de Agripa. Por cierto, siempre me ha gustado nominarlo de esa forma, en vez de "de Roma", por ejemplo, acaso por más sonora (aunque Agripa no moviese un dedo por él) y para diferenciarlo de otros como el de París, aunque el romano fuera el primero de todos y desde luego no necesite otro nombre en su título para hacerlo peculiar.
Tampoco voy a aburrir ahora con una entrada sobre Arte, primeramente porque hay gente que sabe mucho más que yo y segundo, porque me voy a centrar en las sensaciones e impresiones de este Monumento, con mayúsculas. Ya me quedé prendado de él cuando estudié Historia del Arte en mi último año de Bachillerato, por lo cual mis deseos de contemplarlo in situ eran infinitas. Y no me decepcionó, desde luego.

Una de las pocas cosas que hago muy bien es orientarme siempre en todos los sitios y no perderme nunca realizando las rutas. Supongo que tendrá algo que ver mi gusto por los mapas y planos. Y desde luego, para contemplar el Panteón la jugada me salió redonda; veníamos desde el Tíber y, aproximándonos a la Piazza della Rotonda, tuve a bien escoger una callejuela estrecha que desembocaba en el extremo norte de la plaza, así que nos encontramos de sopetón, y sorprendidos por la visión, entre el gentío, el calor y el murmullo humano, con la mole. Sus ocho enormes columnas mirándote descansadamente desde hace siglos y siglos, y la inscripción M.AGRIPPA.L.F.COS.TERTIVM.FECIT (básicamente que Agripa lo hizo, es decir, ni una palabra de Apolodoro de Damasco, probable arquitecto) campeando de forma rotunda como sólo los rótulos de los antiguos romanos saben imponerse. Agripa fue, por cierto, general y colaborador del emperador Augusto (27 a.C-14 d.C) y el templo actual data de la época de Adriano (117-138 d.C), cuando se reconstruyó el templo destruido, levantado en los años del tal Agripa.
Bueno. Ya de por sí impresiona ver el exterior, y es cuando se te vienen a la cabeza muchas preguntas, como cuántos siglos lleva ahí, qué demonios le echaban al hormigón los romanos, cómo levantaban más de cuarenta metros -encima hueco por dentro- y cómo ha aguantado (y sigue aguantando) el templo las inclemencias climáticas, los terremotos, los avatares históricos, varias invasiones y sacos y alguna guerra mundial de por medio. Impresiona también flanquear la sobriedad de la entrada y sus enormes puertas.
Y ya dentro..
.no hay palabras. En primer lugar porque te quedas sin habla, y en segundo porque, si hay palabras, ninguna es adecuada para el interior. Cualquiera se queda corta frente a la inmensidad. El Panteón es, en puridad, un templo dedicado a las siete divinidades de la mitología romana, es decir, el Sol, la Luna, y Júpiter, Saturno, Urano, Venus y Marte, por lo que la construcción del mismo edificio, su forma, quiere rememorar, simbolizar, el cielo. Una bóveda celestial. El espacio infinito, el Universo. Te sientes realmente pequeño e insignificante bajo los casetones y la ventana central de 9 metros de diámetro, arriba del todo, desprendiendo luz asemejándose al Sol. La máxima altura supera los 43 metros. Para hacernos una idea, es ligeramente mayor que la del Vaticano, si bien ésta queda acojonantemente suspendida en el aire, aunque fuera construida 1.500 años después del Panteón. Caminas por su pulido suelo y apenas reparas en las tumbas de Rafael Sanzio o los reyes Víctor Manuel II y Humberto I. O que fue transformada en iglesia en la Alta Edad Media y por eso, probablemente, se salvó. Cállate y contempla, necio.Tus pasos retumban en el silencioso interior, como tantos millones y millones de pasos que han surcado su suelo desde su construcción. Cuando regresas a la plaza y te vuelves a bañar en el murmullo y en los gelati, es como si volvieras de otro lugar muy lejos de allí.
El Panteón de Agripa. No parece ni humano. Monumento inmortal de una ciudad eterna, por los siglos de los siglos.
1.6.11
Un poco de todo, de nuevo
- Extraordinaria, hasta el momento, la serie de Los Borgia. Aunque por una parte esté basada en la novela de Mario Puzo -el mismo que escribió El Padrino, sí- , un buen libro que recomiendo , pero por tanto con un tono muy mafioso, y por otra parte la serie sea de producción canadiense-irlandesa (vamos, que los ingleses parten el bacalao, por lo que el tufillo antiespañol es notorio), la serie es, como ya he dicho otras veces, un buen muestrario de calidad argumental, gran guión, correctas interpretaciones, imágenes y secuencias preciosas y poderosas, bellos y suntuosos interiores, hermosas vestimentas, correcta ambientación pese a algunas licencias y buen gusto, muy en general. La antítesis de Spartacus, sin ir más lejos. Y que me perdonen de nuevo sus fans, pero no hay color, para mí.
- Y sigo sin encontrar mi sitio. O quizá sí haya sitio, pero ahora más que nunca pienso que necesito una salida. ¿Al extranjero? No. Aquí nadie abandona el barco. Debería irme a la Villa y Corte, a empezar de verdad de nuevo. La cuestión no es cuando sino cómo.
- Me gusta estar siempre ahí. Eso es realmente lo que hace bonita, fuerte, verdadera y duradera una amistad. La alegría es inconmensurable.
-Malditos pepinos y malditos alemanes. Nosotros los españolitos siempre igual de canelos. Pero no pasa nada. A agachar la cabeza.
- Y ahora, un paréntesis. Dejo de publicar por un tiempo indefinido. Puede ser mucho o poco. Hasta más ver.
- Y sigo sin encontrar mi sitio. O quizá sí haya sitio, pero ahora más que nunca pienso que necesito una salida. ¿Al extranjero? No. Aquí nadie abandona el barco. Debería irme a la Villa y Corte, a empezar de verdad de nuevo. La cuestión no es cuando sino cómo.
- Me gusta estar siempre ahí. Eso es realmente lo que hace bonita, fuerte, verdadera y duradera una amistad. La alegría es inconmensurable.
-Malditos pepinos y malditos alemanes. Nosotros los españolitos siempre igual de canelos. Pero no pasa nada. A agachar la cabeza.
- Y ahora, un paréntesis. Dejo de publicar por un tiempo indefinido. Puede ser mucho o poco. Hasta más ver.
24.5.11
"La Novela"

"La heroica ciudad dormía la siesta. El viento Sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de la basura, aquellas sobras de todo se juntaban en un montón, parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo.
Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la Santa Basílica." (...)
Éste es el comienzo de una novela, la cual podríamos poner en mayúscula, por su importancia en la literatura española y europea. Del siglo XIX, cómo no.
El siglo XIX....en varias ocasiones he hablado ya aquí sobre mi especial querencia por este siglo. Aunque sea un amante del Renacimiento, del Dieciséis, del Diecisiete y aun del Dieciocho español y mundial, desde pequeño me ha atraído bastante este trágico, heroico, triste, revolucionario, novelesco y hermoso siglo. No sé si se debe a influencias lectoras (El conde de Montecristo, los libros de Julio Verne, los protagonizados por Sherlock Holmes), históricas (la época victoriana, las Guerras Napoleónicas, la Restauración Española, las unificaciones nacionales como la alemana o italiana), pictóricas (los impresionistas) o cinematográficas (el Salvaje Oeste, Jack el Destripador, y muchas más). O una suma de todo. Me encanta el ambiente descrito y mostrado de las ciudades (aunque fuera algo oscuro, con escasa luz), el estilo de la gente al vestir y actuar (elegantes damas y afectados caballeros), los carros de caballos, los viajes en tren, la pompa y circunstancia, el espíritu de las jóvenes naciones. Europa todavía a la cabeza. Si puede ser con música de Schubert, Chopin, Verdi o Strauss, mejor que mejor. Tenemos todo eso en la parte esplendorosa. En el reverso, la pobreza absoluta de la mayoría de la gente y mil enfermedades, aberraciones como el trabajo infantil en las minas y telares o la esclavitud de los negros africanos vinculada a la colonización europea, la escasa libertad política, la marginación de la mujer...En fin. Todo tiene su lado bueno y su lado malo, por desgracia. No todo iba a ser bailes de salón, té a las cinco, periódico y billar y cortejo de señoritas en el parque.
El siglo XIX. Precisamente de la época de la Restauración Monárquica española (uno de mis periodos favoritos) data esta insuperable novela realista. Hablo por supuesto de La Regenta, de Leopoldo Alas, más conocido como Clarín (1852-1901). En ella el autor -con claras influencias de Flaubert aunque como veremos realiza sus propias aportaciones- compone un fresco no sólo de la ciudad (Vetusta, es decir, Oviedo) a tratar, una ciudad de provincias extrapolable a las de toda España, sino también un gran retrato de sus habitantes, esto es de la sociedad, de sus miserias, traumas, ideologías, modo de actuar, etc. Desde luego el autor se despacha totalmente de ambos entes, y sin piedad.
Me compré el libro cuando contaba con 15 años y mi única referencia consistía en la serie de televisión de 1995 protagonizada por una lozana Aitana Sánchez Gijón, que vi a medias. Bien, he de reconocer me lo leí más mal que bien. Apenas capté la esencia. Denso era el libro y denso sigue siendo ahora, muy al modo decimonónico, y es ahora, diez años después, cuando me lo he leído totalmente y más lo he disfrutado, entrando, rápidamente, en ese selecto club de las obras favoritas del que escribe. Coincidiendo, (y esto me ha pasado ya más de una vez. Cuando programan en la televisión una película que desee o recuerde. Qué cosas), cuando estaba concluyéndolo, con la emisión en la 1 de la serie. Y la verdad que ésta forma parte de esa rara y honrosa excepción de producciones españolas dignas de elogio, la mayor parte de las cuales son realizadas siempre por TVE y relacionadas con obras literarias como Don Quijote, Fortunata y Jacinta, Los Pazos de Ulloa, Los Gozos y las Sombras, Cañas y Barro, etc, etc. Todo eso ya no se hace, por desgracia, y se estilan más chapuzas como Hispania, Piratas, Éboli o la que está en preparación de Isabel la Católica, de la cual tengo dudas. En fin. Se puede decir que la mencionada serie está a la altura prácticamente del libro.
El argumento de la novela es sencillo. Ana Ozores es una mujer de 27 años, hermosa y débil a partes iguales, casada con un hombre mucho mayor que ella, Víctor Quintanar, ex regente (presidente) de la Audiencia de la ciudad. La vacuidad del matrimonio de conveniencia, más paternalista que pasional, lleva a la regenta a estimular su vida planteándose una disyuntiva entre dos pretendientes: don Álvaro Mesía, veterano y altivo galán local, y don Fermín de Pas, un clérigo, provisor de la Diócesis de Vetusta y Magistral de la Catedral, un hombre atractivo y ambicioso a partes iguales. Los dos hombres poderosos en su ámbito respectivo. Dos hombres en pugna por la conquista de Ana. La frágil regenta es la presa, mientras la ciudad entera aguarda espectante el resultado de la lucha.
Ése es el trío protagonista, aunque dos de ellos tienen más fuerza: Ana Ozores es neurótica, frágil, nerviosa, insegura, depresiva, con anhelos y sueños nunca cumplidos, con crisis de espiritualidad y utilizada por todos y todas. Desprovista bien temprano de su madre, no del todo bien atendida por el padre y mal tratada por sus tías, desde entonces se verá falta de afectividad y cariño. Pronto cae, como una parte de la ciudad lo desea, en las redes del Magistral. De Pas, el todopoderoso y manipulador hombre de Dios, quien controla hasta al mismísimo Obispo y sólo teme a su madre, la cual le ha labrado el destino al hijo. El Magistral, hombre atrayente, atlético y objeto de toda clase de habladurías, vive subyugado a su madre, aunque la pasión que sentirá por la Regenta hará que se vaya desligando de ella y prácticamente estalle. Fermín de Pas (interpretado muy bien en la serie por Carmelo Gómez) es un personaje bastante interesante y complejo. Nunca llega a tener verdadera vocación de religioso. Se va viendo su evolución, sus objetivos, sus miedos y pensamientos conforme avance el libro. Al principio ve a la regenta como una más de sus presas (en una época en la que los confesores todavía tenían mucha influencia sobre la gente pudiente), luego pasarán a ser "amigos del alma" y el Magistral querrá convertirla en una especie de beata para que nadie la toque y así poder amarla castamente, hasta que el clérigo no podrá disimular más su amor. Es uno de los grandes personajes de la literatura española y personalmente, uno de mis favoritos de todos los tiempos. En cuanto a Mesía, es un tipo de personaje más visto, ya que es un Tenorio, un Donjuán, un dandy jefe del Partido Liberal, cuyo único objetivo es embaucar y seducir. En cuanto a cómo piensa, es más plano y menos complejo que los otros dos. Sólo ve a la regenta como un triunfo más en su hoja de servicios, y no llegamos a saber si llega a enamorarse de la protagonista.
Detrás de este triunvirato, tenemos toda una galería (unos 150) de personajes secundarios, unos más testimoniales, otros más importantes para la trama. De todos ellos se sirve Clarín para realizar su implacable sátira de una sociedad anquilosada y aburrida, hipócrita y con falta de principios. No ya sólo que critique a la Iglesia, es que reparte a todos los niveles; el marido de Ana es un cincuentón cándido y relajado, no se entera de nada y ama el teatro y la caza. Los notables de la ciudad se pasan el día en el Casino hablando de política o despotricando de los vetustenses, como el mismo Mesía, Vegallana, Orgaz, Foja, Guimarán o Ronzal. La nobleza es un grupo aburrido y ávido de nuevas sensaciones, como los marqueses. Las mujeres, si no son ya ancianas, en cuyo caso suelen ser respetables y piadosas como doña Petronila , son descocadas, manipuladoras y provocativas, como Obdulia Fandiño o Visitación Olías; la una saltando de cama en cama y la otra tiranizando a su marido, además de incitar a Mesía a que conquiste a Ana. Los clérigos rivalizan entre sí y hay dos bandos enfrentados, uno el de los pro-Magistral y otro el de los anti-Magistral. La propia madre de De Pas tiene un negocio de cirios que ha arruinado a otros vecinos, como Barinaga. Las criadas forman parte del juego de sus amos. Hay pocos personajes realmente positivos. Una de las excepciones, aparte del Obispo, es Tomás Crespo, amigo del matrimonio protagonista, por cuyas ideas sobre la naturaleza y el evolucionismo es tildado de tipo extraño, un freak. Sin embargo demostrará más humanidad que el resto de vetustenses en el trágico final.
Me ha encantado La Regenta, repito de nuevo. No ya sólo por esta gran galería de personajes, y el retrato de una ciudad ya atacada desde la primera frase del libro, sino por la mordacidad de las frases y pensamientos; las situaciones provocativas (la escena del Magistral y su criada Teresina en relación con un bizcocho mojado en chocolate me sorprendió realmente, por su carga erótica en el puritano siglo XIX) que le acarrearon numerosos problemas al autor; el profundo estudio psicológico de los personajes principales, especialmente Ana y el Magistral (vemos cómo se alegran, consumen, ambicionan, desesperan,etc) el realismo y el naturalismo de las situaciones; la crítica a la sociedad y a la falsedad e hipocresía de sus gentes, hacen que, de no ser por algunos pasajes verdaderamente más densos, la obra pudiera pasar por una actual.
La Novela, sin duda.
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21.5.11
Un poco de todo
- Y sigue el barullo de Puerta del Sol. Seré muy especial, pero sigo sin poder sumarme con entusiasmo a esa party de indignados, y eso que comprendo buena parte de lo proclamado. Considero que hay muchos jóvenes con pocas expectativas de futuro (yo entre ellos) , pienso que hace falta una política de altura con menos corrupción , y un cierto cambio en el sistema, con unos políticos menos poderosos e innacesibles. Hay que cambiar. Y manifestarse. Pero aunque los manifestantes vayan de pretendidos apolíticos, y de libertarios por la democracia real, casi creyéndose egipcios o tunecinos (cuando en España disfrutamos de libertades inimaginables para toda esa gente, y tenemos bastantes comodidades y prestaciones. Y seguro que la mayoría de indignados está twitteando o actualizando el facebook desde la concentración.) lo cierto es que se percibe claramente cuál es su cuerda. Y ésa no es mi cuerda. Yo no quiero la Comuna de París. Su manifiesto en su web deja lugar a pocas dudas. El núcleo de la organización tiene ideas extremas. Prácticamente quieren acabar con lo establecido. Incluso critican y despotrican de la Constitución, cuestión bastante ingrata que me recuerda a esos chacales separatistas que son ciertos políticos, como cuando queman un ejemplar y luego se amparan en ella cuando conviene. Luego, se manifiestan precisamente con unas elecciones en ciernes, jornada de reflexión de por medio (lo que me recuerda al 11-M) , las cuales apuntan a un cambio político, poco deseado por una buena parte de manifestantes y seguidores de los manifestantes. Se sigue echando en falta una gran manifestación contra Zapatero y el PSOE por la crisis. Y por cierto, nada se manifestaron cuando se facilitó a ETA de nuevo estar presente en las instituciones con la legalización de Bildu. La izquierda abertzale tiene buen cartel.
Cabreados por el paro, la falta de oportunidades o el "prepararse para nada" (con todo eso estoy muy de acuerdo) apuntan al sistema, algo tan etéreo como confuso. Bien es cierta la inmovilidad de los políticos , de todos , bien apoltronados, con sus castas de intocables , pero los manifestantes deberían de apuntar también concretamente al Gobierno, que es quien lleva ya 7 años en el poder. ¿O es que como Zapatero ha escurrido hábilmente el bulto sacándose de la chistera eso de que "desde el principio yo iba a estar sólo ocho años" , queda por honorable (cuando lo verdaderamente honesto sería convocar elecciones generales en septiembre) y se exhime de toda culpa? ¿O se quiere seguir echando la culpa a Aznar y al PP? Partido en la oposición, por cierto, y que bien poco puede hacer en cuanto el PSOE se busca algún apoyo nacionalista en el Parlamento. Lo digo porque muchos le achacan prácticamente la misma responsabilidad al PP que al PSOE de estos últimos años. Un poco de menos sectarismo no vendría mal.
- Dicho esto, me encuentro cada vez más alejado de los políticos. Se podrían decir tantas cosas...lo resumo en : No actúan bien. Hablo de todos, por supuesto. No me entusiasma ninguno. No me seduce el PP (pocas me caen peor que Cospedal, por ejemplo. Y Rajoy es mediocre; puede que como presidente sea mejor), aunque eso no quiere decir que no desee el cambio político . Aunque tengo mis dudas para votar en 2012.
- Hoy , 21 de mayo es el cumpleaños de Felipe II. 484 años ha. Tanto se puede y debe decir... Querría hacer una buena semblanza aquí , menos excesiva y farragosa que la de su padre. Ya veremos.
- ¿Dejaré algún día de ser un inútil?. Laboralmente, me refiero. Ya hablaré sobre esto.
- "Lo que pudo ser y no fue". Aplicable a dos momentos , dos circunstancias en concreto. Una independiente de la otra. Creo que nunca voy a dejar de arrepentirme en mi vida por ello.
- Pese a todo, soy bastante optimista dentro de mi pesimismo. Siempre veo alguna luz entre las tinieblas.
Cabreados por el paro, la falta de oportunidades o el "prepararse para nada" (con todo eso estoy muy de acuerdo) apuntan al sistema, algo tan etéreo como confuso. Bien es cierta la inmovilidad de los políticos , de todos , bien apoltronados, con sus castas de intocables , pero los manifestantes deberían de apuntar también concretamente al Gobierno, que es quien lleva ya 7 años en el poder. ¿O es que como Zapatero ha escurrido hábilmente el bulto sacándose de la chistera eso de que "desde el principio yo iba a estar sólo ocho años" , queda por honorable (cuando lo verdaderamente honesto sería convocar elecciones generales en septiembre) y se exhime de toda culpa? ¿O se quiere seguir echando la culpa a Aznar y al PP? Partido en la oposición, por cierto, y que bien poco puede hacer en cuanto el PSOE se busca algún apoyo nacionalista en el Parlamento. Lo digo porque muchos le achacan prácticamente la misma responsabilidad al PP que al PSOE de estos últimos años. Un poco de menos sectarismo no vendría mal.
- Dicho esto, me encuentro cada vez más alejado de los políticos. Se podrían decir tantas cosas...lo resumo en : No actúan bien. Hablo de todos, por supuesto. No me entusiasma ninguno. No me seduce el PP (pocas me caen peor que Cospedal, por ejemplo. Y Rajoy es mediocre; puede que como presidente sea mejor), aunque eso no quiere decir que no desee el cambio político . Aunque tengo mis dudas para votar en 2012.
- Hoy , 21 de mayo es el cumpleaños de Felipe II. 484 años ha. Tanto se puede y debe decir... Querría hacer una buena semblanza aquí , menos excesiva y farragosa que la de su padre. Ya veremos.
- ¿Dejaré algún día de ser un inútil?. Laboralmente, me refiero. Ya hablaré sobre esto.
- "Lo que pudo ser y no fue". Aplicable a dos momentos , dos circunstancias en concreto. Una independiente de la otra. Creo que nunca voy a dejar de arrepentirme en mi vida por ello.
- Pese a todo, soy bastante optimista dentro de mi pesimismo. Siempre veo alguna luz entre las tinieblas.
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16.5.11
Triste mayo...
Un mes después, más tiempo del estimado, regreso. Tristemente. Vaya días...
Sabíamos que iba a ser la última Semana Santa. Pero no por más esperado es menos doloroso. No por inevitable es menos dramático.
Tras cinco meses de incertidumbre, los peores augurios se cumplieron. El momento final llegó. Se fue, quién sabe a dónde. A un lugar mejor, sin duda. Ella se lo merecía.
Por cómo era. Y por la vida que había llevado, como muchos españoles de su edad. Nacida en los miserables años veinte españoles, padeció la Guerra Civil y los años de hierro de la posguerra en Almería. Luego, en pos de una vida mejor, recién casada saltó el Mediterráneo, destino Tánger, Marruecos, en los primeros años cincuenta, cuando la ciudad era aún zona internacional (Francia, Gran Bretaña, Italia,entre otros países. Además de judíos. Desde 1925 creo) próspera y atrayente, y España aún no había despegado. Años duros. Una nueva vida. Una América, pero más cerca.
Allí nace mi madre. Al comienzo de los años sesenta la familia regresa a la tierra, a Almería, mejor que antes. Pero nunca fue una vida fácil. Desde luego. Larga y complicada, aunque también con felicidad. Pero no es éste el lugar ni el modo, de todas formas.
Sólo diré que el 5 de mayo se marchó una persona con la que tenía un gran vínculo, más grande de lo que parece. Muy querida y muy importante en mi vida, desde luego. De las más. Y a quien le debo muchísimo. No sé en otras familias, pero en la mía, digamos que la parte materna resulta más crucial, por así decirlo, que la parte paterna. Cuando he ido, hemos ido a la playa en Almería, ha sido a la casa de los padres de mi madre. O a la otra casa, más céntrica, en Navidad o Semana Santa. O los días en Lanjarón. Y siempre el peso, en esto y en otros muchos asuntos, lo han llevado mis abuelos maternos. No es crítica alguna, es sólo un hecho.
En fin. Me cuesta mucho escribir sobre este tema. Siento las carencias al expresarme. No me salen las letras. Por esta vez tengo mejores frases y sentimientos dentro de mí. Mejor así, creo. Pero dispongo de varias, muchas imágenes imborrables. Las primeras tardes y noches de mi vida con ella, borrosas. Los baños y las tardes en la playa. Ir a por agua buena en Lanjarón. Hacerle mandaos, con todo el gusto del mundo (yo era el nieto de los recados, por así decirlo). Cuando le daba por reír de forma estruendosa e incontenible. Los días de feria. Sus insuperables platos y comilonas...Todo eso forma ya parte del imaginario, de los recuerdos. De la mitología del corazón. Ahora mismo no me imagino otro verano posible. Ni tampoco es lo mismo bajar a Almería con esta ausencia.
Desde luego no se merecía irse (nadie se lo merece) por medio de uno de los modos más dolorosos que existen. Aún así, nos ha quedado el consuelo de la celeridad y relativamente poco sufrimiento de los últimos días. Siempre hay un hueco para la luz en la oscuridad.
Y que se merecía descansar, por fin.
Allá donde estés...
Siempre con nosotros, abuela.
Tmtqs.
"Nuestras vidas son los ríos, que van a dar a la mar..."
Sabíamos que iba a ser la última Semana Santa. Pero no por más esperado es menos doloroso. No por inevitable es menos dramático.
Tras cinco meses de incertidumbre, los peores augurios se cumplieron. El momento final llegó. Se fue, quién sabe a dónde. A un lugar mejor, sin duda. Ella se lo merecía.
Por cómo era. Y por la vida que había llevado, como muchos españoles de su edad. Nacida en los miserables años veinte españoles, padeció la Guerra Civil y los años de hierro de la posguerra en Almería. Luego, en pos de una vida mejor, recién casada saltó el Mediterráneo, destino Tánger, Marruecos, en los primeros años cincuenta, cuando la ciudad era aún zona internacional (Francia, Gran Bretaña, Italia,entre otros países. Además de judíos. Desde 1925 creo) próspera y atrayente, y España aún no había despegado. Años duros. Una nueva vida. Una América, pero más cerca.
Allí nace mi madre. Al comienzo de los años sesenta la familia regresa a la tierra, a Almería, mejor que antes. Pero nunca fue una vida fácil. Desde luego. Larga y complicada, aunque también con felicidad. Pero no es éste el lugar ni el modo, de todas formas.
Sólo diré que el 5 de mayo se marchó una persona con la que tenía un gran vínculo, más grande de lo que parece. Muy querida y muy importante en mi vida, desde luego. De las más. Y a quien le debo muchísimo. No sé en otras familias, pero en la mía, digamos que la parte materna resulta más crucial, por así decirlo, que la parte paterna. Cuando he ido, hemos ido a la playa en Almería, ha sido a la casa de los padres de mi madre. O a la otra casa, más céntrica, en Navidad o Semana Santa. O los días en Lanjarón. Y siempre el peso, en esto y en otros muchos asuntos, lo han llevado mis abuelos maternos. No es crítica alguna, es sólo un hecho.
En fin. Me cuesta mucho escribir sobre este tema. Siento las carencias al expresarme. No me salen las letras. Por esta vez tengo mejores frases y sentimientos dentro de mí. Mejor así, creo. Pero dispongo de varias, muchas imágenes imborrables. Las primeras tardes y noches de mi vida con ella, borrosas. Los baños y las tardes en la playa. Ir a por agua buena en Lanjarón. Hacerle mandaos, con todo el gusto del mundo (yo era el nieto de los recados, por así decirlo). Cuando le daba por reír de forma estruendosa e incontenible. Los días de feria. Sus insuperables platos y comilonas...Todo eso forma ya parte del imaginario, de los recuerdos. De la mitología del corazón. Ahora mismo no me imagino otro verano posible. Ni tampoco es lo mismo bajar a Almería con esta ausencia.
Desde luego no se merecía irse (nadie se lo merece) por medio de uno de los modos más dolorosos que existen. Aún así, nos ha quedado el consuelo de la celeridad y relativamente poco sufrimiento de los últimos días. Siempre hay un hueco para la luz en la oscuridad.
Y que se merecía descansar, por fin.
Allá donde estés...
Siempre con nosotros, abuela.
Tmtqs.
"Nuestras vidas son los ríos, que van a dar a la mar..."
16.4.11
Semana de Pasión
Siempre viene bien volver a la tierra de uno. Y más en ocasiones señaladas. En mi caso, la Almería varias veces aludida en este lugar, y en Semana Santa. Siempre hay ganas de ir, aunque dadas las circunstancias familiares, apetece más que otras veces, especialmente porque puede ser la última tal y como ahora la habíamos conocido.
Es curioso mi caso (aunque no soy el único; y es más, existen casos aún más contradictorios que el mío, ya que yo nunca he desfilado en una procesión, por ejemplo) , al ser totalmente agnóstico y profundamente laico desde hace mucho tiempo, pero sin embargo un entusiasta de la Semana Santa. La imaginería, el ceremonial,la música, el aroma a incienso...esos y otros aspectos me encantan y me traen hermosos recuerdos. No creo en Dios, pero siempre me ha encantado recrear diversos acontecimientos cristianos, especialmente los de la Pasión de Jesucristo. ¿Sanguinario? No lo creo.
Creo más bien que se debe a mi tradicionalismo, a mi respeto por las costumbres y por la cultura de nuestros pueblos, nuestras gentes. Así, no como carne a partir del Jueves Santo y todos los viernes de cuaresma. Yo y toda mi familia, desde luego. Somos así. Tradiciones. Mal que le pese a muchos, la mayor parte de nuestra cultura queda influenciada y regida por la religión cristiana. Y circunscrita. Por eso quedan fuera de lugar (pienso) ciertas iniciativas de antirreligiosos combativos, como esa asociación de Madrid, la cual planeaba una procesión atea (sic) el mismo Jueves Santo. ¿No hay otro día, para empezar, verdad? En fin.
Y nada más. Disfrutad también todos vosotros de esta Semana. Quien pueda y quien no, que al menos le sea más llevadera. Ya sea viendo imágenes sangrientas de madera tallada, tocando el tambor o en la playa.
Hasta pronto.
Es curioso mi caso (aunque no soy el único; y es más, existen casos aún más contradictorios que el mío, ya que yo nunca he desfilado en una procesión, por ejemplo) , al ser totalmente agnóstico y profundamente laico desde hace mucho tiempo, pero sin embargo un entusiasta de la Semana Santa. La imaginería, el ceremonial,la música, el aroma a incienso...esos y otros aspectos me encantan y me traen hermosos recuerdos. No creo en Dios, pero siempre me ha encantado recrear diversos acontecimientos cristianos, especialmente los de la Pasión de Jesucristo. ¿Sanguinario? No lo creo.
Creo más bien que se debe a mi tradicionalismo, a mi respeto por las costumbres y por la cultura de nuestros pueblos, nuestras gentes. Así, no como carne a partir del Jueves Santo y todos los viernes de cuaresma. Yo y toda mi familia, desde luego. Somos así. Tradiciones. Mal que le pese a muchos, la mayor parte de nuestra cultura queda influenciada y regida por la religión cristiana. Y circunscrita. Por eso quedan fuera de lugar (pienso) ciertas iniciativas de antirreligiosos combativos, como esa asociación de Madrid, la cual planeaba una procesión atea (sic) el mismo Jueves Santo. ¿No hay otro día, para empezar, verdad? En fin.
Y nada más. Disfrutad también todos vosotros de esta Semana. Quien pueda y quien no, que al menos le sea más llevadera. Ya sea viendo imágenes sangrientas de madera tallada, tocando el tambor o en la playa.
Hasta pronto.
11.4.11
Un año de...
Sí, el tiempo pasa realmente fugaz. Hace hoy justamente un año comenzaba "a surcar aguas mejores". Iniciaba mi andadura por este mundo virtual de escrituras sin papel ni tinta, con mucha incertidumbre, vergüenza y nervios ante lo desconocido, ante algo que nunca antes había hecho: publicar lo escrito. En este mundo global de la actualidad es mucho más fácil que se lean tus pensamientos y declaraciones si lo comparamos con hace.....15 años, no hace falta irse más lejos.
Este blog servía un poco, al principio, o ése era su cometido, como de vía de escape, como ventana, como medio de expresión de una persona discreta (yo) poco acostumbrada a llamar la atención, a manifestarse, a dar la nota, más allá de la familia o del pequeño grupo de amigos. Y bueno, desde luego un método fácil sin hacer mucho ruido es escribir. Superar esa vergüenza inicial a que todo el mundo lea lo escrito por tí, y tener conciencia por tanto de lo que ello implica; y dar rienda suelta a las emociones y pasiones para utilizar el repertorio estilístico plenamente y escribir con cierta libertad, sin miedo (porque aquí he dicho cosas de las cuales, algunas, no diría en voz alta o no se lo he dicho/diría a familiares o amigos. Y de un modo que, ni se lo diría a ellos, ni lo sabría expresar hablándolo) . Superando eso todo lo demás ha venido, como se dice, rodado.
74 entradas no son pocas. Así, he tratado muy variados temas, ya fueran de Historia (de España en particular, mi pasión, y muy en concreto de Historia Moderna; los peñazos de Carlos V dan fe de ello) , de Literatura, de Cine o de rabiosa actualidad, ya fuera política, sociedad o incluso televisión. Asimismo, otros temas más íntimos como sensaciones, pensamientos profundos o sentimientos. Dedicatorias. O experiencias vividas.
Mi mayor sorpresa, desde luego, y alegría a la vez, ha sido la de recibir desde el principio toda clase de alabanzas y buenas críticas (en ocasiones, de personas totalmente inesperadas) hacia mi modo de escribir (¿qué? ¿quién me creo?), hacia cómo planteo los temas, cómo los presento. Con lo vergonzoso que puedo llegar a ser... Humildemente, y salvando las distancias, debe notárseme alguna influencia del maestro intocable, del gran d. Arturo Pérez-Reverte. Soy totalmente deudor suyo. Leerme prácticamente toda su obra (incluidos por supuesto sus artículos dominicales) desde los 12 años bien puede tener que ver. O haber leído mucho, en general, en mi vida, desde pequeño. Ya sean clásicos de la literatura, obras más recientes o prensa escrita. Sinceramente y de todo corazón, no me lo esperaba, pero así es. Yo no esperaba tanta repercusión. Por muy poca que sea, porque al fin y al cabo mi influencia es felizmente nula, es infinitamente más de lo esperado. Desde el principio he contado con la fiel lectura de mi amiga famosa, sincera examinadora como digo. Bien pronto se hizo seguidora. Poco a poco, para alborozo mío, la nómina de seguidores fue ampliándose, y , asombrosamente, puedo decir con orgullo (y cierto acojone) que se me lee (demonios, ni que fuera yo un escritor de verdad. Calma...) ...no, digamos mejor que se me ha leído alguna vez a ambos lados del Atlántico, en dos continentes. Tierras tan dispares como México, Venezuela, Argentina, República Dominicana, Perú, Colombia, EEUU, Costa Rica, Canadá, Dinamarca, Turquía, Reino Unido, Bélgica, Uruguay, Francia, y muy variados rincones de nuestra España..... verdaderamente sorprendente. Sorprendente que en todos esos lugares tengan la muy discutible costumbre o decisión de leer este blog. Bien es cierto que en ocasiones depende de los servidores y de los enlaces, y de las fotografías encontradas en el buscador. Pero es igual. Como si son ocho u ochenta. Yo no escribo para nadie en concreto, la verdad. Pero ahí está la gente. Gente impagable de los cuales la inmensa mayoría nunca conoceré en persona o tendré noticia alguna. Por otra parte, más allá de estas remotas visitas, más cerca de casa se encuentra ese pequeño grupo de fieles. Aunque fueran una persona ya me harían feliz. Bueno, pues son varias. Para mi asombro, son varias.
A toda esa gente, amiga, conocida o desconocida, muchas gracias de todo corazón por vuestra infinita indulgencia. GRACIAS. Verdaderamente no soy nadie. Pero todos vosotros me hacéis sentir, interiormente, como si fuera alguien.
Este blog servía un poco, al principio, o ése era su cometido, como de vía de escape, como ventana, como medio de expresión de una persona discreta (yo) poco acostumbrada a llamar la atención, a manifestarse, a dar la nota, más allá de la familia o del pequeño grupo de amigos. Y bueno, desde luego un método fácil sin hacer mucho ruido es escribir. Superar esa vergüenza inicial a que todo el mundo lea lo escrito por tí, y tener conciencia por tanto de lo que ello implica; y dar rienda suelta a las emociones y pasiones para utilizar el repertorio estilístico plenamente y escribir con cierta libertad, sin miedo (porque aquí he dicho cosas de las cuales, algunas, no diría en voz alta o no se lo he dicho/diría a familiares o amigos. Y de un modo que, ni se lo diría a ellos, ni lo sabría expresar hablándolo) . Superando eso todo lo demás ha venido, como se dice, rodado.
74 entradas no son pocas. Así, he tratado muy variados temas, ya fueran de Historia (de España en particular, mi pasión, y muy en concreto de Historia Moderna; los peñazos de Carlos V dan fe de ello) , de Literatura, de Cine o de rabiosa actualidad, ya fuera política, sociedad o incluso televisión. Asimismo, otros temas más íntimos como sensaciones, pensamientos profundos o sentimientos. Dedicatorias. O experiencias vividas.
Mi mayor sorpresa, desde luego, y alegría a la vez, ha sido la de recibir desde el principio toda clase de alabanzas y buenas críticas (en ocasiones, de personas totalmente inesperadas) hacia mi modo de escribir (¿qué? ¿quién me creo?), hacia cómo planteo los temas, cómo los presento. Con lo vergonzoso que puedo llegar a ser... Humildemente, y salvando las distancias, debe notárseme alguna influencia del maestro intocable, del gran d. Arturo Pérez-Reverte. Soy totalmente deudor suyo. Leerme prácticamente toda su obra (incluidos por supuesto sus artículos dominicales) desde los 12 años bien puede tener que ver. O haber leído mucho, en general, en mi vida, desde pequeño. Ya sean clásicos de la literatura, obras más recientes o prensa escrita. Sinceramente y de todo corazón, no me lo esperaba, pero así es. Yo no esperaba tanta repercusión. Por muy poca que sea, porque al fin y al cabo mi influencia es felizmente nula, es infinitamente más de lo esperado. Desde el principio he contado con la fiel lectura de mi amiga famosa, sincera examinadora como digo. Bien pronto se hizo seguidora. Poco a poco, para alborozo mío, la nómina de seguidores fue ampliándose, y , asombrosamente, puedo decir con orgullo (y cierto acojone) que se me lee (demonios, ni que fuera yo un escritor de verdad. Calma...) ...no, digamos mejor que se me ha leído alguna vez a ambos lados del Atlántico, en dos continentes. Tierras tan dispares como México, Venezuela, Argentina, República Dominicana, Perú, Colombia, EEUU, Costa Rica, Canadá, Dinamarca, Turquía, Reino Unido, Bélgica, Uruguay, Francia, y muy variados rincones de nuestra España..... verdaderamente sorprendente. Sorprendente que en todos esos lugares tengan la muy discutible costumbre o decisión de leer este blog. Bien es cierto que en ocasiones depende de los servidores y de los enlaces, y de las fotografías encontradas en el buscador. Pero es igual. Como si son ocho u ochenta. Yo no escribo para nadie en concreto, la verdad. Pero ahí está la gente. Gente impagable de los cuales la inmensa mayoría nunca conoceré en persona o tendré noticia alguna. Por otra parte, más allá de estas remotas visitas, más cerca de casa se encuentra ese pequeño grupo de fieles. Aunque fueran una persona ya me harían feliz. Bueno, pues son varias. Para mi asombro, son varias.
A toda esa gente, amiga, conocida o desconocida, muchas gracias de todo corazón por vuestra infinita indulgencia. GRACIAS. Verdaderamente no soy nadie. Pero todos vosotros me hacéis sentir, interiormente, como si fuera alguien.
7.4.11
Sangre, arena.... y semen

Bueno, pues ya ha terminado en Cuatro la primera temporada de Spartacus: Blood and Sand. Actualmente no hay continuación por la grave enfermedad del actor protagonista, por lo que se procedió a realizar una precuela (Gods of the Arena). Deseándole una pronta recuperación y toda la salud del mundo al galés Andy Whitfield, procederé ahora a despotricar un poco contra la serie.
Sí, despotricar. Lo siento por los fans (y las fans) de la serie. Desde luego no me parece la peor serie del mundo, de hecho tiene aspectos positivos, pero no me entusiasma tanto como a algunas personas, las cuales me la recomendaron fervientemente. No me llega a convencer del todo.
Al principio creía que sería una mezcla entre Gladiator, Roma y 300, o algo parecido. Nada más lejos de la realidad. Se asimila a la película de los espartanos, cierto, en su estética de combates a cámara lenta (aunque en esta serie son bastante menos realistas, con decapitaciones de serie B, y mucho más fantasiosos e irreales, si cabe) sangre a borbotones (aunque la proporción entre Spartacus y 300 sea de 20 litros a 1 o 2 de líquido) y proliferación de hercúleos torsos depilados (si bien resulta más filogay la de los gladiadores en comparación con la de los valientes de Leónidas) .Pero ahí se acaban las similitudes.
Desde luego 300 no fue tampoco una película histórica al uso (tampoco se las daba de histórica, desde luego). Basada en un cómic, interpretaba la historia de la heroica batalla de las Termópilas y de Esparta a su manera, y predominaba la fantasía en gran parte de las escenas. Pero tenía algo, como el lenguaje, las frases, las interpretaciones de los personajes y sus miradas, su determinación, la voz del narrador, incluso la música, etc, que provocaba que te implicases con los protagonistas, padecieses sus penurias, te emocionases incluso (por no hablar de Gladiator...) Roma era una serie violenta y para adultos, no fue nada del otro mundo, pero tenía algo más de guión (aunque también abundaba el lenguaje chabacano y las escenas subidas de tono, continuamente) y suficiente historia interior. En Spartacus resulta complicado ver más allá de los cubos de sangre, las amputaciones físicas y las declaraciones de machito de guimnasio. Hay una historia de personajes, hay un trasfondo; pero no es fácil verlo, por lo menos para mí. Acaba uno (yo, por lo menos. No sé el resto de la gente) saturado del lenguaje soez y patibulario, totalmente extemporáneo (cierto que no es una serie histórica, que es fantástica-erótica, pero...sigue sin gustarme esa tendencia de hacer pensar y actuar a personajes antiguos como si fueran actuales), de la pobreza del guión (la mayoría de las veces) y de las muy gratuitas escenas de sexo explícito que la mayoría de las veces no aportan nada.
Sexo explícito. Es fácil tildarme de mojigato. E injusto. Más que nada porque no lo soy. Bueno, desde luego la serie da lo que promete, esto es, sangre y espectáculos en la arena, aunque para ser honestos en el título deberían haber incluido "y sexo", o "y carne" , o algo así. "Semen", mejor. Totalmente. Con rigurosos planos de genitales masculinos rasurados y femeninos (con toda la pelouse...entonces exclamo "oh, vaya, Ilithia no lo lleva depilado...¡lo sabía! . Esto es vital para la trama. Ya puedo dormir tranquilo") y todo lo demás. Y por supuesto sudorosas y detallistas escenas en el ajo. La serie pretende ir de transgresora, desde luego, creyendo que por mostrar esas escenas (o incluso escenas homosexuales de sodomización) más transgresora es, aunque se queda en tópico, en lo fácil. Y de provocadora, y se queda en parodia. Algo hortera. De hecho, más que de 300, queda más cerca del horterismo carnavalesco de películas como la polémica Calígula, protagonizada por unos decadentes Peter O´Toole (antiguamente Lawrence de Arabia) y Malcolm McDowell (protagonista de La naranja mecánica) en el año 1979. Semi-pornografía de mascarada. La ambientación en la lasciva Roma (si bien el ludus de los gladiadores se sitúa en Capua, la cual, en la serie, más que en una fértil llanura de Campania parece que se encuentre en los Andes o en el Himalaya) es el único pretexto para enseñar kilos y apéndices de carne, así porque sí. A mí me aburre, personalmente. Pero soy yo. Si te basta con una serie que sean toneladas de eso, con alguna pequeña historia dramática por ahí y alguna frase memorable entre tanta polla, coño, joder, puta, pollas de Júpiter, por los putos cielos, mantén tu polla pegada a tu cuerpo, ¿con qué polla te vas a tirar mi cadáver?, por las pollas de los dioses, quiero sentir tu polla dentro de mí, etc, etc, pues te encantará Spartacus. Y lo respeto, conste en acta. Para gustos, colores.
Pero lo siento. Para mí los diálogos son una estafa la mayoría de las ocasiones y a veces resulta complicado encontrarle seriedad o emoción a lo que dicen o a las tramas. Si ves a un maromo casi afirmando "La polla me llega hasta el Vesubio, qué macho soy", pues luego es difícil creerse si sufre, si padece o si está enamorado de tal esclava. Hay que hacer un gran esfuerzo para implicarse. Seres musculados al máximo que sólo saben hacer dos cosas, ambas relacionadas con la carne: o seccionarla o introducirla en otro cuerpo. Cierto que hay personajes menos patibularios y menos machos alfa como el propio Espartaco o su amigo Varro (de los escasos personajes positivos, amables, de la serie). Pero para mí han destrozado a Espartaco. Deberían haber dejado en paz al esclavo rebelde. Cierto que los responsables de la serie no buscaban una fiel recreación histórica al estilo de Yo, Claudio, por ejemplo. Supongo que su intención era acercar al público y a la juventud el personaje del tracio rebelado contra Roma, pero apostando por lo más exitoso, obvio y fácil. Músculos, sangre y sexo, con poco guión, trasfondo y verosimilitud. Decorados irreales de cartón piedra o de ordenador (Capua parece sacada de algún juego tipo Total War o Age of Empires) con un cielo ocre de nubes veloces todo el tiempo.

Intentando dejar a un lado el lenguaje soez (la abundancia del palabro polla es increíble, insisto con ello. La verdad, no soy un purista que abogue por el lenguaje limpio, ni se escandalice por hablar zafiamente. Ahí está el ejemplo de las películas de Tarantino, de Scorsese o de Al Pacino, las cuales me encantan. Ahí puede quedar bien. Pero en Spartacus queda fuera de lugar, atemporal y se hace muy, muy repetitivo, haciendo quedar por académicos de la lengua a los mafiosos de Nueva York, Los Angeles o Miami, ya que éstos saben decir algo más que polla), intentando dejar a un lado el lenguaje soez, como digo, algunas actuaciones de actores son bastante buenas, como el propio protagonista, quien no suele hablar al estilo de sus hormonados compañeros y en ocasiones produce verdadera tristeza. También destacan, a ratos, Batiato por su maldad disfrazada de honestidad, Doctore por su rectitud, serenidad y disciplina o Ilithia por su atractiva perversión casi diabólica. Del resto, poco más. La actriz que fue Xena, la princesa guerrera (Lucy Lawless) se pasa toda la serie hablando de pollas, coños y tirándose a Crixo (el galo rival de Espartaco) , quien da totalmente el pego de actor porno.
Si bien, siendo honestos, es plausible la mejora de la serie según avanzan los capítulos (porque he visto la temporada entera, para realizar una crítica completa) aunque con algunos altibajos, pero sí. En mi opinión, cuando abandonan un poco ese lenguaje monotemático y esas escenas repetitivas y se centran en las traiciones, convicciones y decisiones de los personajes, acelerándose los acontecimientos (precisamente en el último capítulo, y es una verdadera orgía, esta vez de sangre) y se realizan discursos más serios, es cuando la serie alcanza entonces sus mejores momentos. Aún así, le falta algo y le sobra también algo.
Pan (carne) y circo. Pelín hortera. Pornografía reconvertida en serie. Si querían una porno, no hacía falta disfrazarla de serie pseudo-histórica-dramática-gore, ¿Pero todo junto?. Serie sobrevalorada, en mi opinión. La apreciarás si te basta con sangre y vísceras a saco, camboya a mansalva y diálogos de presidio o guimnasio. Si buscas algo más elaborado, con buen gusto (se pueden decir cosas buenas y malas de Spartacus. Pero no que tenga buen gusto) con un poco más de trasfondo, emoción y contenido, más allá de las alcobas romanas, igual no te gusta, o no te gusta tanto, o te aburre un poco.
Supongo que la solución podría ser no tomársela en serio y desprenderla del rigor exigible. Contemplarla como puro entretenimiento, como sea, similar al de los patricios romanos. Entretenimiento básico (muy primario) y simple. Tan primario y simple que lleva a preguntarme si seguimos sin bajar del árbol o sin salir de la cueva. ¿Éste es el entretenimiento preferido, el único? ¿Sangre y sexo?. Pero, ay, ¿si no te llega a entretener? ¿Si llega a aburrir? ¿Si no te cuenta mucho más aparte de que Fulano dé estopa a mujeres y hombres (a cada colectivo de un modo distinto) o Mengana sea una pervertida diabólica?
Así que ya podéis tildarme de mojigato, pureta, pelmazo o excesivamente exigente. No está del todo mal la serie, repito. Pero prefiero las mencionadas 300, Yo, Claudio o Gladiator (cada una en su estilo, y bien diferentes) y algunas películas más antiguas. Personalmente me sigo quedando con esa maravilla de hace 51 años llamada Espartaco, de Stanley Kubrick y protagonizada por Kirk Douglas, Peter Ustinov, Laurence Olivier, Charles Laughton, Jean Simmons y Tony Curtis, entre otros. Una película bastante política, con alguna que otra apología del comunismo, pero un prodigio en muchos sentidos. Ambientación, diálogos y profundidad de personajes, por ejemplo. Enorme película. Una de las mejores de la historia del cine.
5.4.11
5 de abril
El 5 de abril es un día normalito. Un día primaveral, de los que si vives en ciertas partes de España es posible que te provoque los primeros sofocos solares. Un día y una fecha normales, con pocos acontecimientos históricos reseñables como la victoria de Alejandro Nevski frente a los teutónicos en el Lago Peipus en 1242, la decapitación de Danton en 1794 o las elecciones municipales en España en 1931 las cuales acabarían trayendo la II República. Gracias, por cierto, a Wikipedia (no por traer la República, sino por facilitarme las efemérides).
Un día normal, ya digo. Pero hay otro aniversario de índole más individual. Para algunas personas que tienen la suerte (como yo) de tener a esta persona por amiga, no es un día del todo normal, por lo menos para mí, ya que no todos los días alguien cercano cumple años.
¿Qué más puedo decir de la susodicha?. Quien lea más o menos asiduamente este blog (ella misma es lectora VIP del sitio -siendo puristas sería VIR, Very Important Reader- , y mi mayor y mejor crítica) sabe a quién me refiero, aunque la inmensa mayoría no la conozca personalmente. En fin, es mi amiga y eso es lo único que importa.
Prácticamente 6 años ya que nos conocemos....un lejano y cercano septiembre de 2005...el tiempo pasa verdaderamente fugaz, diantre. Con ella he vivido algunos de los mejores momentos ligados a mi experiencia universitaria, dentro y fuera de la universidad . Ha habido otros y muchos memorables con otras personas, por supuesto, pero hoy nos ceñimos a la aludida.
Dentro y fuera de las clases, como digo. Cinco años de carrera dan para mucho. Tantos y tantos momentos que, como ya dije en otra ocasión, resulta imposible condensarlos en una entrada o entradas. Quedan mejor colocados en el interior de cada uno. Aunque una de las épocas más felices que recuerdo es la de mi primer año en un piso, cuando pasábamos tantas tardes juntos estudiando nada de nada o venía a verme como si fuera el doctor que visita al enfermo. Y por supuesto, cuando yo iba a su piso, y he ido. Veces, veces y veces. Desde que empezamos a ser amigos hasta uno de los últimos momentos, cuando preparamos asuntos de la graduación, hechos unos manojos de nervios. O infinitos momentos de hablar. Y en la calle....cuántas tardes en terrazas, o con un granizado o café, o con unas tapas...Risas. O en simples paseos.
O en clase, atendiendo al profesor. Cuántos momentos de complicidad, de afirmaciones, de bromas, de cotilleos, o de garabatos en un folio (casualmente, mis peores apuntes están relacionados con las ocasiones que nos sentamos juntos. Menos mal que no fueron muchas) ....por cierto, hablando de rayajos, aún recuerdo cómo la graciosa de mi amiga me pintarrajeó el brazo a boli implacablemente, mientras yo estaba en la luna de Valencia. Medieval de España, era, me parece. Siempre fui un cándido. Ocurrió en 2º.Tempus fugit...
Ahora mi amiga ya no tiene que atender al profesor, muy al contrario; la profesora va a ser ella. Tablas no le faltan y vocación tampoco. Quizá es demasiada buena persona para este mundo de cafres, pero con su desparpajo innato y sus gotas de prontos (ella sabe lo que digo) va a ser una profesora de órdago. Profesora guapa, honrada, buena e implacable, a su modo. Además, puede matar con la mirada. Así que ojito. La gente se dará pronto cuenta que tiene a una gran profesora. Yo ya lo sé.
Y cuando ocurra todo eso y pasen los años yo espero seguir estando cerca de ella, aunque vivamos en sitios muy distantes, cada uno haya hecho su vida, las circunstancias hayan cambiado y ya no seamos simples estudiantes. Por cerca me refiero a seguir siendo buenos amigos. Seguir teniendo esa complicidad, esa sinceridad y esa proximidad y estar en los buenos y en los malos momentos. Los dos como los grandes amigos que siempre hemos sido, con nuestras bronquillas y mejores situaciones, siempre, aunque no nos veamos en meses y podamos estar sin hablar más de tres semanas. No cortar la cuerda. Y espero seguir considerándola una persona bastante importante en mi vida (hay otras, cierto. Y más importantes. Pero no son manchegas, eso cuenta mucho), porque lo es.
Feliz cumpleaños, amiga.
Un día normal, ya digo. Pero hay otro aniversario de índole más individual. Para algunas personas que tienen la suerte (como yo) de tener a esta persona por amiga, no es un día del todo normal, por lo menos para mí, ya que no todos los días alguien cercano cumple años.
¿Qué más puedo decir de la susodicha?. Quien lea más o menos asiduamente este blog (ella misma es lectora VIP del sitio -siendo puristas sería VIR, Very Important Reader- , y mi mayor y mejor crítica) sabe a quién me refiero, aunque la inmensa mayoría no la conozca personalmente. En fin, es mi amiga y eso es lo único que importa.
Prácticamente 6 años ya que nos conocemos....un lejano y cercano septiembre de 2005...el tiempo pasa verdaderamente fugaz, diantre. Con ella he vivido algunos de los mejores momentos ligados a mi experiencia universitaria, dentro y fuera de la universidad . Ha habido otros y muchos memorables con otras personas, por supuesto, pero hoy nos ceñimos a la aludida.
Dentro y fuera de las clases, como digo. Cinco años de carrera dan para mucho. Tantos y tantos momentos que, como ya dije en otra ocasión, resulta imposible condensarlos en una entrada o entradas. Quedan mejor colocados en el interior de cada uno. Aunque una de las épocas más felices que recuerdo es la de mi primer año en un piso, cuando pasábamos tantas tardes juntos estudiando nada de nada o venía a verme como si fuera el doctor que visita al enfermo. Y por supuesto, cuando yo iba a su piso, y he ido. Veces, veces y veces. Desde que empezamos a ser amigos hasta uno de los últimos momentos, cuando preparamos asuntos de la graduación, hechos unos manojos de nervios. O infinitos momentos de hablar. Y en la calle....cuántas tardes en terrazas, o con un granizado o café, o con unas tapas...Risas. O en simples paseos.
O en clase, atendiendo al profesor. Cuántos momentos de complicidad, de afirmaciones, de bromas, de cotilleos, o de garabatos en un folio (casualmente, mis peores apuntes están relacionados con las ocasiones que nos sentamos juntos. Menos mal que no fueron muchas) ....por cierto, hablando de rayajos, aún recuerdo cómo la graciosa de mi amiga me pintarrajeó el brazo a boli implacablemente, mientras yo estaba en la luna de Valencia. Medieval de España, era, me parece. Siempre fui un cándido. Ocurrió en 2º.Tempus fugit...
Ahora mi amiga ya no tiene que atender al profesor, muy al contrario; la profesora va a ser ella. Tablas no le faltan y vocación tampoco. Quizá es demasiada buena persona para este mundo de cafres, pero con su desparpajo innato y sus gotas de prontos (ella sabe lo que digo) va a ser una profesora de órdago. Profesora guapa, honrada, buena e implacable, a su modo. Además, puede matar con la mirada. Así que ojito. La gente se dará pronto cuenta que tiene a una gran profesora. Yo ya lo sé.
Y cuando ocurra todo eso y pasen los años yo espero seguir estando cerca de ella, aunque vivamos en sitios muy distantes, cada uno haya hecho su vida, las circunstancias hayan cambiado y ya no seamos simples estudiantes. Por cerca me refiero a seguir siendo buenos amigos. Seguir teniendo esa complicidad, esa sinceridad y esa proximidad y estar en los buenos y en los malos momentos. Los dos como los grandes amigos que siempre hemos sido, con nuestras bronquillas y mejores situaciones, siempre, aunque no nos veamos en meses y podamos estar sin hablar más de tres semanas. No cortar la cuerda. Y espero seguir considerándola una persona bastante importante en mi vida (hay otras, cierto. Y más importantes. Pero no son manchegas, eso cuenta mucho), porque lo es.
Feliz cumpleaños, amiga.
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