17.2.11
Yo digo...
- Sobre Egipto: comparto la alegría de los egipcios, muchos compatriotas míos y occidentales en general, por el derrocamiento de Mubarak, un tirano en el poder desde 1981. Y más aún ya que ha triunfado una revuelta popular propiamente dicha, con el apoyo más o menos explícito del ejército y sin negros heraldos del islamismo más radical, como en el Irán de 1979. Aunque en Egipto los Hermanos Musulmanes no son precisamente débiles. Lo más negativo sería sin duda que estos islamistas se apropiasen de esta revuelta y alcanzasen el poder. De momento los militares se mantienen fuertes. Ello tampoco es muy positivo ya que Egipto puede convertirse en otra dictadura militar, o en un Estado teocrático-represivo si se unen militares e islamistas. El islamismo radical sería negativo no ya sólo para los propios egipcios (¿son más felices los iraníes de hoy en día que los de 1979?) sino para Occidente, ya que, es muy fácil alegrarse de la caída de un tirano, pero el realismo y el pragmatismo debe imponerse, en el sentido de que no es más positivo un tirano moderado en lo religioso (y pacífico con Israel y Occidente) que alguien similar a un ayatolá. A Europa nos afectaría en el sentido primero económico ya que el petróleo podría disminuir y somos energéticamente dependientes, por desgracia, y en segundo lugar, por seguridad. Islamismo radical y terrorismo van peligrosamente unidos. Y vamos a ver qué pasa en otros países musulmanes. Lo pasado en Túnez, o lo que se cuece en Libia. Debemos ser realistas y el buenismo ya no vale, ni tampoco la Alianza de Civilizaciones. Aunque demasiada gente sea injustamente antisionista y anti-Israel, o simplemente poco partidaria del Estado Judío, este país (única democracia de la zona) defiende a Occidente mucho más de lo que creemos o de lo que mucha gente piensa. ¿Alguien cree que Irán defiende nuestro modo de vida?. Hay ciudadanos que son muy cínicos, y aborrecen a Israel cuando, por ejemplo, son tolerantes con los homosexuales, los transexuales y las mujeres. Su modo de vida es similar al occidental. Por eso me sorprendo al ver a españoles y europeos mostrarse tan alegres cuando puede ser peor el remedio en vez de la enfermedad. Muchos de los que se alegran por la "llegada de la democracia" son los mismos que no expresan crítica alguna contra el régimen cubano, por ejemplo. Ya sabemos que hay tiranos buenos y malos. Y políticos buenos y malos.
- Sobre Cataluña: mi tema favorito...(por cierto, el contador de visitas instalado que detecta el origen de las mismas debe ser pancatalanista o algo parecido, muy de Esquerra. Ya que al meterme en el blog, afirma que soy de "Torrent, Catalonia". Con un par, oye. Da igual que yo viva en Torrent /Torrente, comarca de L´Horta Sud, provincia de Valencia. No sé si es un fallo imprevisto o premeditado. Quiero pensar que es lo primero...). Bueno, los catalanes. Más bien sus bienhallados políticos. Hace un par de días, salió a la luz que en un colegio de Sitges, un niño de cinco años habló en castellano en el recreo. Tremendo crimen digno de la expropiación de bienes. Los inquisidores se conformaron con una pegatina roja en su expediente. El pobre niño no sabía qué pasaba. En fin...ya se ve como desde pequeños se les innocula el odio (ellos quisieran que fuera ancestral, pero no lo es) hacia lo castellano, lo español. Ya no se sabe si la culpa es de políticos, de profesores, de familiares, de Franco, del Toro de Osborne o de los murcianos cuando piden agua. Estos politicastros que van de tolerantes y humanistas y se creen el ombligo del mundo, y que no dejan que cada uno hable como le venga en gana, son los mismos que luego imponen ridículamente los pinganillos en el Senado, cuando un senador español habla para senadores españoles. Piden tolerancia, la misma que ellos niegan. Lo siento mucho, la vida es así, les falta decir.
- Sobre la casta política: esa casta que nos domina, que nos "gobierna". Tanto de uno como de otro signo. Últimamente salpicada por escándalos, a saber: en el Gobierno y en el PSOE, por el "Caso Faisán", las subvenciones a la empresa de la hija de Chaves o la estafa de la ERE andaluza. En el PP, cuestiones del Gürtel y de Camps. Lo del Bar Faisán es bastante grave, pues si se confirmase, y parece ser que así es, sería escandaloso que alguien de la policía (¿ordenado por quién?) llamase a los etarras antes de proceder a detenerlos. Pero no pasa nada. Lo de la hija de Chaves, pues nepotismo puro y duro. España sigue siendo el país del enchufe. Pero no pasa nada. ¿Y lo de la ERE? Ese instrumento para los parados andaluces, que tantos réditos le lleva dando al PSOE 30 años, parece que por fin se va a ir a tomar viento cuando se descubre (a buenas horas) la existencia de gente que cobra por trabajos nunca realizados. Pero no pasa nada.
En cuanto al PP, tenemos lo de la "trama Gürtel". Corrupción por supuestos favores. Un escándalo también. Ya han caído varias cabezas, ninguna de políticos de importancia. Aunque no hay probado nada que implique de forma clara a Camps, los socialistas y los periodistas afines (mediante declaraciones incompletas, revelación de conversaciones, etc) intentan explotar este hecho para provocar la caída del president, si no es por las urnas, pues por escándalos, pensarán. Porque ésa es hasta ahora la única verdad. El PSPV sabe que en las próximas autonómicas se van a pegar otro batacazo y el PP aumentará incluso su mayoría. Algo pasará para que los valencianos no quieran volver a ser socialistas, supuestas corruptelas aparte. Así que ese es su único argumento. Yo no voy a poner la mano en el fuego por ningún político, que conste. Por nadie. Si el juicio lo implica claramente, pues sí, habrá de dimitir. Pero hasta el momento, no hay nada. Sólo los vanos intentos de unos políticos sin programa para desbancar al rival.
- Y por último, algo menos dramático: el precipitado fin de O.T. , motivado por los bajos índices de audiencia y el alto coste económico de las galas. Esta edición apenas congregaba a dos millones de espectadores, con un pírrico 12% de share. Claro, si se compara con la primera edición, con porcentajes del 40% habitualmente y cercano al 70% en la gran final...si bien en las siguientes ediciones la audiencia fue disminuyendo, la verdad es que se mantenía con una media de 25-30%. Un éxito. Esta sin embargo, pese a la presencia de Pilar Rubio como presentadora (que Telecinco esperaba fuese reclamo suficiente) y la vuelta de Nina como directora, ha quedado como vemos rápidamente finiquitada. Una pena.
Me explico: la estaba viendo, aunque yo sólo he visto tres ediciones; la primera, la segunda y la cuarta. No me considero un fan del programa y es verdad que este año la calidad era bastante discutible. Muchos debían mejorar bastante. Pero para eso estaban ahí, para formarse supuestamente. Que luego en la calle triunfasen o no es harina de otro costal. Digo todo esto a resultas de la política de la cadena que lo emite, esa cadena tan poco modélica y ejemplo habitual de telebasura, Telecinco. Lo cierto es que hay mucha gente que la deplora, pero otros tantos siguen sus programas. Muchos la odian, pero tiene varios ejemplos de telebasura éxito de audiencia. Ahora entraría el debate sobre qué es telebasura y qué no, en una televisión actual como la nuestra y en la que prácticamente ninguna cadena se libra. Personalmente considero, de las más vistas, que la honrosa excepción es la 1, con buenos contenidos nada chabacanos y programas recomendables y con buen gusto. Además sus informativos son bastante plurales salvo contadas excepciones. Los mejores, para mí. Pero ése es otro asunto.
Pero de Telecinco, qué cabe esperar. Si su jefe supremo es Berlusconi y su cónsul en España, Paolo Vasile. Entre italianos anda el juego, con su televisión sexista y de mamachicho. Aquí en España tenemos varios ejemplos palmarios, como son Sálvame, Vuélveme Loca, Mujeres y Hombres y Viceversa, Gran Hermano, De buena ley, La Noria...todo un muestrario. Reconozco que veo (aunque cada vez menos) La Noria. No todo, por supuesto, pero algo (el debate, político o de actualidad, si es que se le puede llamar así. ). Suficiente. Pero del resto de esos programas, nada. Me entristece bastante, y me indigna a la vez, que programas de esa calaña triunfen en nuestro país. Gente a la que le guste ver o que encuentre divertido cómo alguien le grita a su novia (o viceversa), cómo hacen edredoning, languidecen en el sillón, enterarse de con quién ha roto la Esteban, qué le duele a Karmele, con qué chica se ha quedado tal tronista y si triunfa o no su encuentro, si ese juicio ficticio con actores (lo digo por De buena ley) acaba bien, etc, etc. Dice mucho de la cultura de nuestro país. Esa gente voyeur que se vuelve adicta al ver a gente en según qué ámbitos y situaciones y lo encuentra digno de ver, tiene para mí poca consideración. Dice mucho de lo aburridas que pueden ser, de su imaginación o de su nivel de exigencia en cuanto a la televisión, por ejemplo. No estoy diciendo que todas las personas que ven esos programas sean así, ni mucho menos, porque me consta. Ni juzgo a nadie, tampoco. Sólo pienso que hay muchas cosas que pueden entretener y distraer la mente, en vez de eso, y no precisamente sólo culturales.
Por eso me ha producido un poco de fastidio que Telecinco haya suprimido el concurso de O.T, porque, como ya he dicho varias veces, al menos esta gente estaba ahí aprendiendo y formándose, y ofreciendo al público música. Es poco probable, pero quizás luego triunfasen como Bisbal o Bustamante. ¿Que venden estereotipos y una cierta falsedad? Pues puede, pero yo no lo considero telebasura al uso. Un entretenimiento sin faltar a nadie, sin vulgaridades, violencias o demostraciones de macho alfa o situaciones de chica sometida al líder de la manada. Y me fastidia que lo cancelen, mientras mantiene ese tipo de programas tan repugnantes, sexistas y rosas, con buenos picos de audiencia pero que sitúa su moralidad al pie de los caballos. Ellos mismos se consideran progresistas y avanzados, o eso quieren vender en sus Informativos, por ejemplo, pero lo cierto es que su programación y lo que muestra no los define precisamente así. Hace poco se produjo la fusión Cuatro-Telecinco. Telecinco absorbe a Cuatro, en efecto. Una de las primeras decisiones fue suprimir el canal de noticias CNN Plus para colocar el Canal de 24 horas de Gran Hermano. Sin comentarios.
Está claro que la televisión no es algo perfecto, ni modelo de educación o cultura. Tampoco es ese su uso, finalidad u objetivo (para eso están los padres o la familia y los libros, desde luego). Si por mí fuera sólo pondría informativos, películas, deportes, algunas series y documentales. Eso es mucho pedir a la televisión. Pero no estaría mal un poco más de conciencia y ética.
12.1.11
Jugando a la Historia ficción
El suplemento dominical del 9 de enero del muy plural (en mi opinión a veces demasiado plural...tanto que a veces raya en la demagogia y en la contradicción) diario “El Mundo” nos sorprendía con el titular “Si España fuera musulmana” ya que en 2011 (en verano) se cumplen 1300 años de la batalla de Guadalete. Es decir, si no se hubiera producido la denostada (por algunos sectores muy políticamente correctos) Reconquista. En la portada de la revista destaca un peripuesto Antonio Gala caracterizado como Tariq, el primer invasor árabe de relieve en la Península, quien llegó hasta Astorga, Huesca y Tarragona.
El especial resulta bastante interesante en sí, ya que son las habituales secciones de moda, costumbres, comida, estilo de vida, etc, pero todo ello al modo musulmán. Incluso hay montajes fotográficos de algunas ciudades españolas y demás. Vamos, un ejercicio de historia-ficción sin meterse en demasiados pantanos, ya que de lo contrario sería más problemático. Todo más o menos políticamente correcto, casi justificando la mala interpretación del Corán o el trato vejatorio hacia la mujer.
Y bueno, al principio del todo, una entrevista que no tiene desperdicio con el citado Gala. Claro que si uno está acostumbrado a las barbaridades que escribe en su Tronera del mismo “El Mundo” día sí y día también, sorprende menos. En la entrevista, entre otras lindezas, aparte de un furibundo ataque contra Castilla (manda huevos) , habla de la consabida “convivencia tierna”, de que la Reconquista no puede llamarse así, que los árabes no perseguían la conversión de nadie y que eran muy cultos (Gala parece olvidar – o negar- también que los árabes que se establecieron en España venían mayormente de la muy romanizada Siria y del Norte de África, que no era ni mucho menos como es ahora). Además afirma muy seguro que él estaría en el mismo sitio, y escribiendo, por supuesto. (Tal vez cuando sus amados y cultos árabes se enterasen de su tendencia sexual, lo marginarían o harían cosas peores. Al estilo iraní). Despotrica, cómo no, de los Reyes Católicos, del fin de Granada y de la expulsión, pasando olímpicamente de los motivos que llevaron a los castellanos a realizar tales hechos, sacándolo todo de contexto. Y pasa un poco por encima, cómo no, y tampoco me sorprende, del machismo, del ascenso del integrismo y del peligro del terrorismo. Supongo que don Antonio Gala sería de los que se plegasen encantados e ignorantes cuando un nuevo Tariq o Muza cruzase el estrecho de nuevo, reclamando Córdoba y Toledo.
Todo esto está muy visto ya. Quiero decir, estos filoárabes que desprecian la Reconquista, abominan de nuestra cultura histórica y religiosa y ansían haber vivido esa época (ya sea el Califato de Córdoba, el Reino Nazarí de Granada, las Taifas o la Invasión de 711) sólo por lo que han leído superficialmente. Poco importa que la realidad fuera muy distinta y de que todos nosotros (todos los españoles) evidentemente no seríamos, no estaríamos como en la actualidad. Vamos, ni en la actualidad ni hace 50, 100, 200 o 400 años. Toda esta gente muy filoárabe y anticristiana, pero cómodamente instalada en el Albayzín, o al lado de la Mezquita, o en la calle Betis, o en Barcelona o en Zamora. Pijoprogres que toman té con menta y se visten a la oriental, cual Sherezade (o eso creen) mientras contemplan el atardecer con Sierra Nevada al fondo. La inmensa mayoría no conoce el islam en su verdadero terreno, no ha ido a Argel, Tripoli, Jartum, Damasco, Teherán o aun Marruecos. Para nada.
Desde la comodidad de nuestra aborrecida occidentalidad es muy fácil (e ingrato) despotricar contra lo que eres, lo que has sido, cuando todo eso te ha dado de comer y ha conformado, para bien y para mal, tu identidad, tu devenir histórico y tu cultura. Ya que jugamos a historia-ficción, podemos plantearnos , como dice el Magazine, si no se hubiera producido la Reconquista. Mmm, a ver. Si tras el jaleo de los Reinos de Taifas, o si hubiera perdurado más el Califato de Córdoba, y si Francia o Italia no nos hubieran invadido en los siglos XII o XIII (quizás se hubiera formado un estado tapón en el Norte, bajo influencia francesa) con la imparable decadencia del mundo árabe desde el siglo XVIII, pues no sé... Es probable que hubiéramos sido un país similar a Libia, Marruecos o Líbano. Vamos, países mediterráneos que fueron profusamente romanizados, pero cayeron en manos árabes en siglo IX. Al principio todo muy guay, todo muy culto y muy andalusí, pero conforme van pasando los siglos, qué curioso, la parte cristiana del Mediterráneo va expandiéndose, cuando no formando potentes imperios, mientras en la musulmana, los otomanos conquistan Bizancio en 1453, pero la fractura ya va a ser irreparable, porque supone el fin de la cultura clásica en el Mediterráneo Oriental y su progresiva decadencia. El Imperio Otomano empieza a deshacerse en el XVII y alcanza las cotas más bajas en el XVIII y XIX. Ahora es cuando el mundo musulmán, anclado aún en los preceptos medievales, pierde definitivamente la comba con Europa. Ahí ya todo se descompone en multitud de naciones, a cada cual más miserable y alejada del progreso, que, la que no es independiente cae en manos de alguna potencia europea como Francia o Gran Bretaña. Ni que decir tiene que, de no haberse producido la Reconquista, Colón no hubiera descubierto América. O sí, la hubiera descubierto, pero bajo bandera francesa o inglesa. Con lo que el Imperio Español y todo lo bueno y malo que ha conllevado se hubiera ido al carajo. Quién sabe, si no hubiera habido Reconquista, cómo hubiera sido el Mediterráneo desde el siglo IX. En fin, memeces. Es todo muy complicado. Y desde luego, ahí está la fabulosa historia de los hispanocristianos desde los difíciles tiempos de Covadonga, que luego, bajo la atenta mirada de los francos, salen de sus valles cantábricos, mientras poco a poco pasan a la Meseta, cruzan el Duero, el Ebro, el Tajo, el Guadiana, se detienen en Sierra Morena, pasan al valle del Guadalquivir y de nuevo se detienen. Ya fueran guiados por intereses económicos, culturales o patrióticos (que diría Sánchez Albornoz), lo cierto es que fueron avanzando. Mientras, los malvados cristianos aragoneses y catalanes, al detenerse en Murcia, se expanden por Italia y Grecia. A todo esto, los cultos y tolerantes árabes se dedican a engordar y a construir maravillas arquitectónicas, a la vez que aprovechan buena parte de las estructuras (como ciudades, caminos o regadíos) romanas para asentar su imperio. Intentan echar al mar a los bárbaros cristianos, y, aunque con algunos pacten o les permitan vivir (si pagan impuestos) poco a poco estos godos van surcando la Península. Finalmente llega 1492 y poco da más de sí Al-Andalus. El resto es bien conocido.
Nos puede gustar más o menos, podemos admirarlo más o menos, pero es lo que hay. Es lo nuestro. Lo cierto es que España, por la que en tiempos protohistóricos pasaron pueblos que vete tú a saber de dónde vienen, y después fenicios y griegos, se romanizó sobremanera, con todo lo que eso conlleva, especialmente si hablamos de cultura. Luego fue inexorablemente invadida por los bárbaros (que asimilaron, más o menos, esta cultura hispanorromana) como el resto de Europa, y en el 711 (a diferencia de la mayor parte del continente) cayó en manos árabes. Ello, qué duda cabe, nos enriqueció aún más y los resultados son bien palpables y no hace falta que los enumere. Pero eso no podía ser. Permanecer bajo la órbita musulmana. España era como Francia o Italia, no como Arabia. Libia o Siria tampoco, en principio, pero su devenir fue distinto. España, ya fuera por una cosa o por otra, tenía ya una fuerte base romana y cristiana aderezada con el componente visigodo que hacía difícil que fuera a permanecer siempre con los mahometanos. Cierto es que les debemos mucho y buena parte de nuestra cultura no se entiende sin los musulmanes, especialmente al sur del Tajo. Pero de ahí a decir Puta Castilla, y que somos descendientes de Abderramán hay un abismo. Lo dice mucha gente y lo digo yo, que he nacido en Almería, ciudad a la sombra de la mayor fortaleza musulmana de la Península, y una tierra en la que muchos han visto siempre como el Norte de África. No se puede renegar de lo que fuimos en el pasado. Yo no la desprecio y reconozco su influencia, y España es una suma de todo. Pero hay españolitos que abominan de la cultura cristiana y adoran a la árabe. Necedades. Eso es así y lo siento mucho, señor Gala.
Hace no mucho hablaba de todo lo bueno que tenía España, centrándome también en monumentos, escritores, pintores o personajes. Todo eso también al carajo, pues. Nada de todo eso. Vaya una España sería. No digo que tenga que ser necesariamente peor que la tenemos y la que hemos tenido, pero el resultado podría ser demasiado diferente, incluso para toda esta gente que ama el Islam.
Así que nada. El día que venga un nuevo Tariq, no estaré como Gala tomando té, esperándolos bajo un naranjo y leyendo el Corán. El exilio sería lo más fácil y lo más cobarde, por tanto lo recomendable sería un suicidio, que también sería cobarde pero al menos no contemplaría los acontecimientos. Vistos los tiempos que corren, iré preparando la cicuta...
25.4.10
Velos
Últimamente el tema vuelve a ser novedoso, ya que con éste tema pasa como con otros asuntos, que vuelve a la actualidad cuando ocurre algo que se sale de lo normal, para volver al segundo o tercer plano cuando ese acontecimiento se ha solucionado o pasa de moda. Está de actualidad debido al asunto de cierta niña (Nawja, en Pozuelo de Alarcón) que ha insistido en su decisión de seguir llevando su velo, pese a que fue apartada de clase, ya que contradecía las normas internas de su colegio.
Yo no voy a entrar ahora en enumerar uno por uno los distintos tipos de pañuelo o vestimenta, qué tapan exactamente y si se lleva por obligación, por imposición o libremente. El tema lleva ya unos cuantos días de rabiosa actualidad, y lo traigo ahora a colación al ver el ¿debate? de "La Noria", comtemplando vociferar a la "albondiguilla" de María Antonia Iglesias, a Sopena, Rahola, Isabel Durán y compañía.
El tema es desde luego más delicado y complejo de lo que parece, pero primero se pueden decir tres cosas:
- El velo islámico (para simplificar) es irremediablemente un símbolo de sumisión de la mujer al hombre y a la sociedad.
- Está enraizado en la cultura y en las leyes de esos países y pueblos donde impera.
- El ascenso del islamismo más radical es imparable y en muchos países se están dando situaciones que no se daban hace 40 años. Los ejemplos de Egipto, en donde las mujeres cubiertas eran minoritarias, o del Irán pre-Jomeini, lugar en el cual se consideraba el velo como algo provinciano y atrasado, son bien conocidos.
Desde luego que en sociedades típicas de Occidente, como las de Europa o América, el que una mujer lleve cubierto el rostro, o el cabello y la boca, sin que pueda tener libertad para vestir como quiera y expresarse como le plazca, resulta muy extraño y anticuado, cuando no atrasado y salvaje. De ahí el afán de ciertos políticos y periodistas por tratar de erradicar esta costumbre tan arraigada entre los musulmanes. Afán que se corresponde con el de otros políticos y periodistas de defender el velo, deslizando vagas teorías del "respeto a las culturas", "eurocentrismo negativo", etc. Bien. El tema es como digo muy complicado, ya que:
- Si bien el velo resulta negativo para un europeo o un norteamericano, para un iraní, un saudita, un afgano o un argelino no. Pero tanto en un sexo como en otro. Es algo con tanta tradición en su sociedad y cultura natal, que no resulta nada fácil a un musulmán residente en Marsella, Madrid o Londres tratar de imponerle nuestra visión de la sociedad, pese a que la nuestra sea en apariencia más respetuosa con la mujer y con la libertad, y la suya no.
- Se dice que el velo es "antidemocrático" (y ciertamente lo es) y que no tiene cabida en una sociedad como la nuestra, o la francesa o la belga; pero...¿acaso son democráticos los países islámicos?. Resulta duro decirlo, pero lo cierto es que son escasos, cuando no inexistentes, los modelos de sociedades democráticas en un país de confesión musulmana. El único ejemplo de democracia más o menos fiable (y no del todo, ya que el ejército sigue estando muy presente y hay otras carencias) es Turquía, quien ya con Ataturk en los años veinte avanzó hacia el laicismo. Hoy día y desde hace tiempo es muy habitual ver a mujeres turcas con el rostro descubierto. Por desgracia es muy difícil imponerle a un musulmán nuestra visión. La pregunta es si alguna vez el Islam avanzará hacia una democracia y una libertad plena. Muchos estudiosos dicen que aún vive su Edad Moderna, y que está por ver su Ilustración, su Siglo de las Luces. ¿Verdaderamente se llegará a ese término?. Tal vez la solución sea como Turquía, o avanzar como en España y Europa a una cierta laicidad, pero manteniendo el respeto por el cristianismo, que, nos guste o no, forma la base de nuestra cultura. Claro que por otra parte, quienes defienden con energía los valores religiosos cristianos son en la mayoría de ocasiones los que también se oponen a otro modo de expresar una religión, como es el velo (nos guste o no). Del mismo modo que hay gente católica que defiende el que la mujer islámica siga llevando el velo, o el pañuelo -el cual se ha llevado durante mucho tiempo en España (y se sigue llevando) por españolas- porque es algo propio de su religión y cultura.
Lo que saca de quicio en esta polémica es ver a pretendidas políticas y personalidades que se dicen feministas, para luego plegarse respetuosamente ante el Islam, cuando segundos antes critican al Catolicismo y reniegan de la religión. O ver a destacados musulmanes protestar contra las actuaciones occidentales, cuando muchas veces lo que se pretende es reciprocidad; es decir, si en tu país (llámese Irán, Arabia Saudí o tantos otros) no se permite la construcción de iglesias o el culto plenamente libre de los cristianos, pues resulta un poco difícil mantener las puertas y los brazos abiertos para que musulmanes erijan sus mezquitas y extiendan sus cultos. Claro que esto es otro signo de la libertad que impera en Occidente y que no se encuentra en el mundo islámico, nos guste o no. O ver a españoles (y otros europeos) hablar con admiración de las "ancestrales costumbres y tradiciones" del Islam, o incluso convirtiéndose, pero claro, haciéndolo cómodamente desde casa: en Granada para dar paseítos por el Paseo de los Tristes y el Albayzín, para nada yéndose a Tripoli, Amman, Damasco, Yakarta o Teherán...nada, nada, lejos de los verdaderamente musulmanes.
¿La solución?. Ahora mismo no se puede hacer nada.Pero no estaría de más pedir a los musulmanes que se adapten aunque sólo sea un poco a nuestra cultura. No es fácil enfrentarse al islamismo radicalizado. ¿Es la laicidad la respuesta?. No sé. Sólo esperar, creo, a que en el Islam se de la verdadera "Ilustración", porque si no estamos condenados a no entendernos jamás.